El Pequeño Conejo Blanco

 

 Su relato tiene las características de un cuento de fórmula, es decir, una historia donde una misma situación se repite varias veces.

EL PEQUEÑO CONEJO BLANCO

Título: El Pequeño Conejo Blanco.
Textos: Xosé Ballesteros.
Ilustraciones: Oscar Villán.
Colección: Libros para soñar.
Editorial: Kalandraka.
Primera edición: Pontevedra, 1999.

 

 

El Pequeño Conejo Blanco es un cuento de la tradición oral de Portugal. Su relato tiene las características de un cuento de fórmula, es decir, una historia donde una misma situación se repite varias veces. En este caso es el protagonista quien se va encontrando con distintos animales a los que pide ayuda.

La historia comienza cuando el pequeño conejo blanco sale a recoger coles a su huerta, y al regresar a su casa, comprueba que ha sido tomada por una cabra gigantesca y aterradora que no lo deja entrar. Desesperado, el conejo recurre a varios animales para pedir ayuda: al buey, al perro, al gallo, pero todos lo rechazan porque dicen que tienen miedo.

Solamente la hormiga, el animal más insignificante y pequeño de todos, es quien tiene la determinación, la voluntad y el valor para ayudar al conejo que está en problemas. Ella acepta el reto y espanta a la gran cabra abusadora.

Este libro obtuvo el Premio Nacional de Ilustración en España el año 1999. Oscar Villán, su ilustrador, ofrece con su trabajo una propuesta visual de gran interés y valor artístico que se caracteriza por el uso distorsionado de proporciones y perspectivas, junto a colores vibrantes y expresivos. Todo lo anterior aporta para que las ilustraciones transiten entre lo expresionista y lo surrealista, sin dejar de lado el humor en la personificación de los personajes.

El texto de Xosé Ballesteros no se queda atrás, y va tejiendo bellamente una divertida y dinámica historia mediante diálogos acumulativos, rimados y lúdicos, que aportan musicalidad y ritmo a la obra.

Durante la lectura en voz alta, los divertidos juegos de palabras cautivan a los pequeños lectores que disfrutan aprendiendo trozos del texto y anticipando la lectura del mediador. Vale la pena detenerse en cada página para observar con los niños los colores, los animales, las guardas, y para ir repitiendo rimas y versos a coro. Una obra que los pequeños saborean a cada paso.

Constanza Ried S.


Guía de trabajo para mediadores, descargar aquí.

 

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