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¿Sabías que la historia de Frederick está basada en la fábula La cigarra y la hormiga, atribuida a Esopo, y recreada por Samaniego y La Fontaine? Seguramente la conocen, pero aquí va un resumen: . . “Durante todo el verano y el otoño, unas hormigas muy trabajadoras juntaron comida y provisiones para el invierno. Por ahí cerca estaba una cigarra que cantaba y cantaba. Cuando llegó el invierno, las hormigas se encerraron en el hormiguero que estaba calientito y lleno de comida. La cigarra, mientras tanto, estaba afuera muerta de hambre y de frío. Fue a pedirles refugio a las hormigas, pero ellas le preguntaron “¿Qué hiciste durante todo el verano? “Canté y canté” contestó la cigarra. Y las hormigas le dijeron, “Bueno, pues ahora, baila.” Y no la dejaron entrar.”

Como la cigarra, Frederick no hace lo mismo que sus hermanos ratones que juntan las provisiones para el invierno: maíz, trigo, semillas. Parece adormilado,  parece no hacer nada, pero en verdad está reuniendo rayos de sol, colores y  palabras para los fríos días que se avecinan. Cuando las provisiones se acaban y la familia de ratones entristece y decae, Frederick recurre a las palabras: les habla del tibio calor de los rayos del sol, de los brillantes colores del verano. Sus palabras producen la magia: los ratoncitos sienten el calor, ven los vivos colores, y recuerdan esos alegres días que ya volverán.

.          De esta manera, Lionni crea una historia donde rescata el poder mágico de la palabra y de la poseía, y destaca la importancia del arte y del artista en la sociedad.

.           Así como Lionni, hay otros autores que toman esta fábula y crean una nueva historia con el mismo sentido. Es el caso de Franz Kafka y su genial cuento Josefina la cantante, y el de José María Permán con su Nueva fábula de la cigarra y la hormiga, en las que dan al relato otro final.